31 de dezembro de 2015

El Arte de vivir el Flamenco de Sabicas


AGUSTÍN CASTELLÓN CAMPOS, guitarrista gitano, más conocido en la historia del arte de la guitarra flamenca con el nombre artístico de SABICAS, nació en Pamplona en 1912 y murió en Nueva York. en el 1990. Cuando tenía cinco años, un tío suyo, que conocía tan sólo dos cuerdas de la guitarra, se las enseño. A los ocho, su madre pensó que debía tomar clases. "SABICAS" siempre la sonrisa difícil lo recuerda, diciendo: "Me llevó al mejor profesor de Pamplona, quien me pidió que tocase algo. Hice una escala y el profesor se puso hecho una furia, acusó a mi madre de querer tomarle el pelo y nos echó de la casa.. Dos años más tarde Agustín se presentaba en "EL DORADO", de Madrid, como concertista flamenco, alcanzando el más resonante de los éxitos. "Aquel pamplonica de renombre internacional -escribe el cronista, aquel artista rey de la sonanta, que se nos fuera un día a vivir y a triunfar a las Américas, vuelve a España en septiembre de 1967 para asistir, como figura estelar, homenajeado e invitado de ho­nor, a la IV Semana de Estudios Flamencos de Má­laga y en ella el alcalde de la ciudad le impondría la Medalla de Oro que en ediciones anteriores solamente se había otorgado a Pastora Imperio y a Manolo Caracol.

SABICAS ha creado un estilo propio en la guitarra flamenca y una nueva escuela moderna. El que ofreciera un recital flamenco para el presidente Roosevelt en la Casa Blanca, había ganado a los once años el primer premio del concurso convocado en el Teatro Monumental, de Madrid, y a los veinte era ya considerado en el mundo como uno de los grandesDesde Estados Unidos nos llega la penúltima semblanza: "SABICAS" tiene esa exquisita cualidad de los grandes artistas y una enorme convincción de que aún no ha hecho exactamente lo que se propo­nía hacer, que sería lo mejor que lleva dentro. Y esto engendra en una persona la verdadera modestia. "SABICAS" vive constantemente entre flamencos, tanto en Nueva York, durante sus viajes o en su casa. Se pasa el día y las veladas tocando y le agrada recibir la visita de otros guitarristas. No muestra en absoluto recelo tradicional con respecto a enseñarle a otros sus originales falsetas, sino que, por el contrario, se pasa las horas enseñándoles. Sabe perfectamente que nadie, más que él, puede tocar sus variaciones...